Correlación entre el Nasdaq 100 y el S&P 500: cómo usarla para no duplicar riesgo

La correlación entre Nasdaq-100 y S&P 500 suele ser alta y medirla evita duplicar riesgo y mejora decisiones operativas.

1) Qué significa “correlación” entre índices y por qué importa al operar QQQ/SPY

Cuando hablamos de correlación nos referimos a cuánto coinciden los movimientos de dos activos dentro de una misma ventana temporal. Va de –1 (se mueven en direcciones opuestas de forma perfecta) a +1 (se mueven igual) con 0 como independencia. En índices grandes como Nasdaq-100 (NDX/QQQ) y S&P 500 (SPX/SPY), la correlación suele ser positiva porque comparten macro-drivers (crecimiento, tipos, liquidez) y muchas empresas se benefician/dañan al mismo tiempo.

En mi caso, cuando opero marcos H4 o diario, los noto casi calcados: si el S&P acelera, el Nasdaq suele acompañar, y viceversa. Esa sensación práctica es la traducción de una correlación alta a corto plazo. ¿Por qué te debe importar? Porque si abres dos largos simultáneos en QQQ y SPY, podrías estar duplicando la misma apuesta. A mí, si entro en ambos a la vez sin pensarlo, me gusta recordarme: “esto es el mismo trade dos veces”.

Tres claves para entenderla sin fórmulas:

  1. Horizonte temporal: la correlación depende de la ventana (no es un número fijo). En H4 puede ser distinta a la de 60 sesiones.
  2. Régimen de mercado: subidas de tipos, shocks de liquidez o una fase de “todo riesgo on/off” cambian la relación.
  3. Concentración sectorial: el peso de tecnológicas grandes explica que se muevan parecido… hasta que aparece un evento específico del sector.

Regla de oro operativa: correlación alta = menor diversificación real. Si operas ambos índices, ajusta tamaño o busca diferenciar entradas.

2) Nasdaq-100 vs S&P 500: diferencias que explican su correlación (composición, sectores, peso tech)

Aunque se parezcan en el gráfico, no son lo mismo. El Nasdaq-100 concentra más tecnología y crecimiento, mientras que el S&P 500 es más amplio y diversificado sectorialmente. Traducido a correlación: se mueven juntos en los grandes giros macro, pero el Nasdaq amplifica los movimientos (beta mayor) cuando los factores de crecimiento dominan la narrativa.

Cuando trabajo en diario, lo noto así: si el S&P cae con ganas, el Nasdaq suele caer “con ganas y media”. Esta asimetría práctica es útil para timing: cuando busco un impulso fuerte a favor de tendencia, el Nasdaq me ofrece una extensión mayor; cuando quiero resiliencia, miro más al S&P.

La composición también introduce posibles desacoples temporales:

  • Resultados de grandes tecnológicas: pueden mover el Nasdaq de forma diferencial durante uno o dos días mientras el S&P amortigua.
  • Rotaciones sectoriales: si el mercado rota a value/defensivos, el S&P puede sostenerse mejor y el Nasdaq flojear.
  • Regulación o noticias específicas de tech: el Nasdaq reacciona primero; el S&P lo refleja más suavemente.

Para el trading, esto implica que la correlación no significa idéntico comportamiento. En H4, yo lo uso así: si veo patrón claro en el S&P pero el Nasdaq está más extendido, priorizo la entrada en SPX para no subirme tarde; si busco explosión de momentum, QQQ suele ser mi caballo.

3) Cómo medirla bien: periodos (H4, diario, semanal), correlación rolling y límites del indicador

Para que la correlación te sirva, debes definir la ventana:

  • Intradía/H4: sensibilidad alta a eventos, útil para scalping swing corto.
  • Diario: buena mezcla de señal y estabilidad.
  • Semanal/mensual: saca el ruido y capta régimen.

El enfoque práctico es calcular una correlación rolling (móvil) que se va actualizando: por ejemplo, 20 velas H4, 60 velas diarias o 26 velas semanales. Así ves cómo cambia en el tiempo. Yo, si noto que “cuando baja uno baja el otro” varias sesiones seguidas, suele confirmarse con una correlación móvil alta; si empiezo a ver divergencias (uno rompe máximos y el otro no), mi rolling se afloja y me lo tomo como aviso.

Límites que debes tener presentes:

  • No predice por sí sola; describe lo que ya ocurrió en esa ventana.
  • Inestable: cambia con el régimen. Una correlación de +0,9 hoy puede ser +0,5 en un mes si el mercado rota.
  • No mide magnitud igual: dos activos pueden ir en la misma dirección pero con intensidad distinta.

Checklist rápido antes de usarla:

  1. ¿Qué marco estás operando (H4, 1D, semana)? Usa ese mismo marco para la correlación.
  2. ¿Qué look-back tiene sentido (20, 60, 90)? Equilibra rapidez vs. estabilidad.
  3. ¿Hay evento cerca (resultados, Powell, CPI)? Considera reducir el look-back o priorizar precio puro.

4) Rangos típicos y cuándo se rompen: crisis tech, subidas de tipos y shocks de liquidez

Sin poner números cerrados (porque dependen de la ventana y del régimen), entre NDX y SPX lo habitual es ver correlaciones positivas elevadas, especialmente en fases de “risk-on/off”. ¿Cuándo se rompe esa “igualdad de movimientos” que yo siento en H4/1D?

  • Temporada de resultados tech: el Nasdaq puede sobrerreaccionar a un par de megacaps; el S&P acompaña pero menos. Aquí suelo recortar tamaño si opero ambos.
  • Subidas bruscas de tipos: penalizan crecimiento y duración de flujos → más impacto en NDX. El S&P cae, pero el Nasdaq suele exagerar.
  • Shocks de liquidez / noticias regulatorias: el Nasdaq reacciona primero, marcando divergencias intradía frente al S&P.
  • Rotaciones sectoriales: cuando defensivos y value toman el mando, el S&P aguanta mejor. Si veo que el S&P mantiene soportes y el Nasdaq los pierde, mi lectura es: correlación bajando y riesgo de divergencias.

Para mi operativa, el gatillo es claro: si observo dos o tres sesiones con divergencias de estructura (por ejemplo, máximos decrecientes en NDX y laterales en SPX), dejo de asumir que “van igual” y evito duplicar trades.

5) Operativa práctica en H4 y 1D: decisiones cuando “se mueven igual”

Cuando, como me pasa a menudo, “si baja uno baja el otro”, aplico tres reglas simples:

  1. No duplicar la misma idea
    Si la señal es la misma en ambos, elijo uno: priorizo Nasdaq si busco expansión y S&P si busco robustez. Si aun así entro en ambos, reduzco tamaño para que el riesgo total sea equivalente a una única posición.
  2. Stops coordinados
    Los coloco con lógica relativa: si el Nasdaq tiene más beta, su stop en puntos puede ser más ancho pero con el mismo riesgo monetario. Así evito que un “latigazo” del Nasdaq me saque y el S&P siga perfecto.
  3. Confirmaciones cruzadas
    Me ayuda mucho que el rompimiento del S&P venga acompañado por un aumento de volumen o velas impulsivas en Nasdaq. Si NDX duda, no doy por bueno el rompimiento de SPX.

Y una cuarta, que me repito siempre: si entro en ambos sin pensarlo, estoy operando el mismo trade dos veces. Esa frase me ha ahorrado sustos cuando los veo “casi calcados”.

6) Evitar la doble apuesta: gestión de tamaño, cobertura y spread trades NDX–SPX

Si quieres exposición a ambos sin duplicar riesgo:

  • Tamaño proporcional: calcula el riesgo por operación (R) y reparte 0,5R en cada índice si tomas los dos.
  • Cobertura parcial: largo en NDX con cobertura (pequeño corto) en SPX cuando esperas outperformance relativo de tech.
  • Spread trade: operar el NDX–SPX como diferencial (largo QQQ / corto SPY del mismo riesgo). Esto convierte la operación en una apuesta sobre relativo y reduce la sensibilidad al mercado amplio.
  • Check de correlación condicional: si la rolling cae, el spread gana sentido; si la rolling sube (ambos se mueven a una), prioriza un solo índice.

En mi experiencia, cuando noto al Nasdaq mucho más fuerte que el S&P en 2-3 sesiones, prefiero expresión pura (solo Nasdaq) antes que duplicar. Si, en cambio, el mercado está mixto y no quiero adivinar, un spread pequeño me ayuda a estar dentro con menos direccionalidad.

Conclusión

La correlación entre Nasdaq-100 y S&P 500 suele ser positiva y elevada, sobre todo en marcos H4/1D, lo que en la práctica significa que “cuando baja uno, baja el otro”. No es un número fijo: cambia con el régimen, la ventana y los eventos. Si la trabajas bien (rolling, marco coherente y consciencia de sus límites), se vuelve una herramienta directa para no duplicar riesgo y para elegir qué índice expresa mejor tu idea: Nasdaq para impulso y S&P para solidez. En mi día a día, esta simple disciplina me evita operar dos veces lo mismo y me ayuda a mantener el riesgo bajo control.

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